- Es necesario que nos lo cuente absolutamente todo con detalles- dijo Lorenz a la señora Alba.
Ya era casi media noche cuando el detective buscó su teléfono en la valija y llamó a su compañero de trabajo. Parecía ser que el caso aún no estaba resuelto como el juez lo había declarado. En la llamada telefónica Lorenz advirtió a Freik que aún quedaba un testigo por interrogar.
Un sinfín de asesinatos habían acontecido ese último mes en un radio de cien cuadras. La elevada cifra de crímenes alertó a las autoridades del pueblo y, como consecuencia, todos los centros de investigación comenzaron a movilizarse torpemente en un intento apresurado de mostrar una imagen de orden y seriedad. Los detectives de la zona comenzaron la investigación, como lanzándose a ciegas a un cuarto oscuro en busca de un botón perdido.
Al cabo de una semana todo pareció volver a la normalidad, pero la triste realidad no había logrado convencer a Lorenz, quien por su propia cuenta comenzó una nueva búsqueda junto a su colega Freik.
- Señora Alba, fue usted quien me solicitó este encuentro; le pido por favor que nos cuente detalladamente qué fue lo que presenció- continuó Lorenz sin perder la calma de su voz.
- Yo…- comenzó la interrogada con nerviosismo- yo no…no lo sé…
La expresión de su cara delataba el arrepentimiento de haber asistido a aquel encuentro. Sus ojos saltaban de un lado a otro, esquivando la mirada de ambos agentes.
- Bueno, si es así, le pido por favor que se retire- concluyó el hombre con tranquilidad en un tono excesivamente amable- Freik la acompañará hasta su casa.
- ¡No!- se sobresaltó ella- Es que en realidad quiero… pero…
- Entonces nos gustaría escuchar su declaración- la interrumpió Freik fríamente.
La señora Alba empalideció al escuchar aquella orden. Un sudor frío recorrió su rostro.
- Ayer por la noche… en el departamento próximo al mío… bueno, ya sabe qué ocurrió- tartamudeó, tratando de evitar el quiebre de su voz.
- Mientras el homicida atacaba no pareció percatarse de que las ventanas estaban abiertas…
Lorenz, quien tenía la capacidad de comprender los mensajes implícitos ocultos en las palabras, entendió enseguida lo que ella intentaba decirle.
- ¿Usted cree que viendo las fotografías de los posibles asesinos podría reconocerlo?- se adelantó.
- No más por favor…- balbuceó la declarante con desesperación. Pero no dijo más que eso, por miedo a que sus propias palabras la traicionasen.
El rostro de Lorenz se contrajo, una gran duda había invadido sus pensamientos…
Aquella misma noche, cuando recibió su llamado telefónico poco antes de las doce, la señora Alba le había hablado con un tono alarmado y exaltado; le había dicho que necesitaba hablar a solas con él, en un lugar apartado de todo para que nadie más escuchase aquella conversación. ¿Y qué mejor lugar que la casa de Freik en las afueras del pueblo?
De pronto la expresión de Lorenz se mostró desconcertada. Por primera vez su silencio tan inteligente y profesional se inundó de perplejidad.
Simulando seguridad y naturalidad le pidió a su colega que se retirase un momento de la habitación, que a medida que pasaban los segundo parecía hacerse más y más pequeña de lo que ya era.
Freik no dudó ante su pedido, buscó la salida con los ojos y se encaminó a ella; pero antes de cerrar la puerta lanzó una fugaz mirada hacia la señora Alba, como advirtiéndole algo.
La expresión de Lorenz ya no era de desentendimiento, sino de temor… temor a que sus sospechas fuesen certeras.
- Espero comprenda la situación- sollozó la pobre testigo.
- Me temo que sí comprendo- se lamentó Lorenz.
Freik debía actuar con rapidez… Efectivamente, ya estaba planeando una coartada para sus próximas víctimas.
Ayumi
miércoles, 17 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
Bien, Ayumi. ¿Es todo tuyo? Mbien!!
Consigna respetada. Correcciones: hay algunos tiempos verbales mezclados: pesente y pretérito juntos en la base de la narración.Fijate. Mariana.
Mariana, cambié el tiempo de algunos verbos:
traicionen x tracionasen y escuche x escuchase. Eran esos los errores?
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