Evelyn no era una niña mala, pero sí muy inquieta y traviesa. También era bastante torpe y muy propensa a meterse en problemas. Por eso, era muy frecuente que en su casa, en el barrio y en la escuela todos le gritaran para que se portara mejor.
Con respecto a los estudios, Evelyn, no era una estudiante destacada y siempre sacaba notas muy bajas. Pero, el último gran lío en el que se metió, fue en el colegio. Una mañana, Evelyn estaba en medio del aula cuando empezó a discutir con una compañera. La pelea se iba haciendo cada vez más fuerte y la maestra no podía controlarlas. Ese dia, volvió a su casa con una nota de la directora, quien quería reunirse con su madre para hablar sobre su comportamiento. Finalmente, llegó a su casa y sus padres la regañaron mucho por lo que había pasado.
A pesar de todo esto, Lidia, la maestra de música, tenía todavía esperanzas en Evelyn, ya que veía un gran potencial en ella. Por eso, le ofreció un papel en la obra de teatro del colegio, para disgusto de todos sus compañeros, quienes pensaban que no era buena para ése rol. Pero ella aceptó y ése mismo dia, empezó a ensayar. Lo hacía en su casa durante la cena, en el baño y antes de irse a dormir. Ensayaba una y otra vez. Incluso, el dia antes del estreno, Evelyn se quedó levantada hasta muy entrada la noche.
-Evelyn, ya es tarde. No deberías estar levantada a éstas horas, sino mañana vas a estar muy cansada- le aconsejó su madre.
-No te preocupes, mamá. Dentro de 5 minutos me voy a dormir, pero antes quiero asegurarme de que no me voy a olvidar mis líneas- le prometió su hija.
-Está bien. Buenas noches- le deseó su mamá.
Al dia siguiente, Evelyn se levantó muy temprano para no llegar tarde al colegio. Todos le decían que no se tenía que poner nerviosa, pero eso era imposible, según ella. Afortunadamente, la pequeña logró recordar todo el guión y dio una actuación memorable. Al final de la obra, todos sus compañeros, maestros y familiares la felicitaron por su impecable trabajo.
-Muy bien hecho, Evelyn. Sabía que no me ibas a defraudar- la felicitó su maestra de música.
Evelyn admitió que estaba muy nerviosa, e incluso un poco alterada, al ver tanta gente entre el público, pero que justo antes de entrar a escena, logró relajarse. Sus padres le dijeron que estaban muy orgullosos de ella, por todo el esfuerzo y dedicación que le había puesto a ésta obra. Después de todas las felicitaciones, Evelyn regresó a su casa con sus padres, muy sonriente.
Soledad Martínez Amorena